Desde la creación de Tras La Perla se ha buscado promover activamente el mejoramiento de la calidad de vida de la ciudad de Santa Marta y su región de influencia. La iniciativa tiene como base la cooperación y su misión es la de impulsar, mediante la articulación de múltiples actores públicos y privados, la transformación positiva y sostenible de la ciudad y del territorio. Todo esta gestión se reúne bajo el lema Unidos por Santa Marta.


La iniciativa Tras La Perla trabaja en tres niveles de acción: Barrio, Ciudad y Región, buscando promover integralmente todas las dimensiones de desarrollo. Cuando se habla de Barrio buscamos que este recupere su esencia, que los habitantes tengan sentido de pertenencia y, a la vez, que se potencie la riqueza y la diversidad de su gente. El Barrio suma a la ciudad y por eso Pescaito fue tomado como barrio piloto, buscando establecerse como símbolo de transformación y ejemplo para la ciudad.


Dentro de los planes de acción trabajados en conjunto con la Fundación Caminos de Identidad – FUCAI-, encontramos la Formación Democrática Comunitaria, un proyecto que nace de reconocer que la comunidad de Pescaíto necesita una organización local para afrontar de manera planificada y participativa los múltiples procesos de desarrollo que vive la ciudad de Santa Marta en articulación con las autoridades e instituciones de gobierno en todos los niveles.


El plan educativo de este proceso busca el fortalecimiento de los gobiernos comunitarios locales, para que sean los habitantes del barrio quienes lideren los procesos de desarrollo en el marco de un Plan de vida. Este es un espacio de trabajo donde la comunidad busca, colectivamente, alternativas concretas para solucionar las problemáticas comunitarias.

El diplomado se implementó en un año de trabajo y el grupo estuvo conformado por 60 personas que fueron escogidas por la comunidad, con criterios de liderazgo e impacto en la sociedad. El proceso fue teórico-práctico y en el corto y mediano plazo debe traducirse en beneficios concretos para el barrio, tales como un mejor manejo político, administrativo y económico de los programas y proyectos, así como de los espacios de participación ganados durante el proceso para Pescaíto.


La capacitación inició cuando los líderes participantes del diplomado levantaron una línea de base sobre la situación actual del barrio, resaltando las problemáticas más sensibles de la comunidad. Con base a esto se realizó la formulación del Plan de vida y desarrollo comunitario a través de mesas de trabajo dentro del diplomado, acompañadas y guiadas por el equipo de docentes, que establecieron formas de seguimiento. Los participantes desarrollaron habilidades de interlocución para la posterior presentación y socialización del Plan de Vida de Pescaíto, la cual se realizó ante los habitantes del barrio y posteriormente se presentará ante las entidades de gobierno de la ciudad.


El Plan de vida es un instrumento de planeación que se construye a partir de un proceso participativo de autodiagnóstico y del ejercicio de elaboración de proyectos. Se trata de un instrumento de política y de gobierno y, como tal, un acuerdo social que debe surgir del consenso. El contenido del Plan depende del contexto de cada comunidad. Así, el Plan de vida es una carta de navegación comunitaria y se consolida como un documento que contiene:

• Información sobre la comunidad, sus recursos y sus necesidades.

• Información sobre los cambios que la comunidad quiere lograr.

• Definición de los proyectos para lograr esos cambios y vivir mejor.

• Lineamientos para el posicionamiento de la comunidad ante los actores gubernamentales y otros actores.

• Visión política de la comunidad a largo plazo.


El Plan de vida responde a tres preguntas: 1) ¿Quiénes somos? 2) ¿Qué buscamos? 3) ¿Cómo lo haremos? Gracias a ese paso a paso que se realizó para culminarlo, ahora la comunidad de Pescaíto puede presentar y socializar las propuestas para mejorar la calidad de vida del barrio de manera organizada.


Este programa fue posible gracias a la gestión de Tras La Perla con recursos donados por la Embajada de Japón, bajo la administración del BID. La ejecución del proceso está a cargo de FUCAI.